Iberdrola invertirá 120 millones de dólares hasta 2031 y centrará su atención en las redes eléctricas reguladas de EE. UU. y el Reino Unido.
- La mayor empresa de servicios públicos de Europa describe un plan de inversión de 110 millones de euros (120 millones de dólares) hasta 2031, con dos tercios asignados a redes eléctricas reguladas.
- A pesar de los vientos políticos en contra, Iberdrola redobla su apuesta por la infraestructura en Estados Unidos y el Reino Unido, apuntando a estados liderados por los demócratas para el crecimiento a largo plazo.
- La empresa espera un beneficio neto anual de 7.6 millones de euros para 2028, además de 20 millones de euros en dividendos y 15,000 nuevos puestos de trabajo.
La estrategia de Madrid marca el rumbo para la próxima década
Iberdrola, la mayor empresa de servicios públicos de Europa, presentó un ambicioso plan de inversión de 110 millones de euros (120 millones de dólares) hasta 2031, consolidando su transición desde proyectos de generación renovable con alto riesgo hacia redes reguladas. La estrategia de la compañía, presentada a los inversores el miércoles, sitúa a Gran Bretaña y Estados Unidos en el centro del crecimiento.
Este cambio se basa en la decisión tomada en 2022 de priorizar la estabilidad y la rentabilidad previsible. Iberdrola aumentará su inversión anual de capital a unos 15 millones de euros, frente a los 12 millones de euros anteriores, y dos tercios del gasto hasta 2028 se concentrarán en la transmisión y distribución de energía.
"Este plan pretende transformar el perfil de Iberdrola en una empresa más regulada, con las redes como vector de crecimiento,"Dijo Presidente Ejecutivo Ignacio Sánchez Galán.

Centrarse en las redes de EE. UU. y el Reino Unido
Entre 2025 y 2028, Iberdrola destinará 58 millones de euros, de los cuales casi dos tercios se destinarán a redes de EE. UU. y el Reino Unido. Se destinarán otros 45 millones de euros entre 2029 y 2031.
La compañía considera crucial la situación en Estados Unidos a pesar del escepticismo del presidente Donald Trump hacia la energía eólica marina. Iberdrola está limitando su exposición impulsando únicamente proyectos en construcción, centrando la inversión en infraestructura de red en estados gobernados por demócratas como Nueva York, Massachusetts, Connecticut y Maine.
"En EE.UU. sólo estamos considerando la puesta en marcha de proyectos en construcción., " El presidente ejecutivo, Pedro Azagra " se lo dijeron a los inversores. "La construcción está según lo previsto."

Este enfoque refleja una creciente cautela en el sector de las energías renovables, donde los obstáculos para obtener permisos, la resistencia política y los retornos volátiles han moderado las estrategias de expansión.
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Objetivos financieros y crecimiento de la fuerza laboral
Iberdrola prevé un beneficio neto anual ajustado de 7.6 millones de euros para 2028, 2 millones más que en 2024. Se espera un flujo de caja de 52 millones de euros durante el mismo período, respaldado por 13 millones de euros en ventas de activos y asociaciones planificadas, tres cuartas partes de las cuales ya se han ejecutado.
La compañía planea devolver aproximadamente 20 millones de euros a los accionistas en dividendos entre 2025 y 2028, lo que representa entre el 65 y el 75 % de las ganancias con un pago mínimo de 0.64 euros por acción.
El programa de inversión también conlleva un importante impacto en el empleo, con 15,000 nuevas contrataciones previstas a medida que la compañía amplía su cartera de redes. Para 2028, se espera que la base de activos de red regulada de Iberdrola alcance los 70 millones de euros, superando los 90 millones de euros para 2031.
Contexto de políticas y ESG
Para reguladores e inversores, el cambio de Iberdrola pone de relieve el valor estratégico de las redes eléctricas en la planificación de la transición energética. La transmisión y la distribución se consideran cada vez más obstáculos para el despliegue de energías renovables a gran escala, y los marcos normativos de EE. UU., el Reino Unido y la UE presionan para acelerar las actualizaciones.
Los activos de red, a diferencia de la generación, ofrecen rentabilidades garantizadas bajo supervisión regulatoria, lo que resulta atractivo para inversores institucionales que buscan una exposición estable a infraestructuras adaptadas al clima. El plan de Iberdrola la posiciona en el centro de estos mercados de crecimiento impulsados por políticas, incluso en un contexto de incertidumbre en la cartera de proyectos renovables.
La estrategia también refleja la dinámica general del mercado de capitales. Las empresas de servicios públicos de toda Europa están equilibrando la presión de los accionistas por dividendos con el desarrollo masivo de infraestructuras necesario para cumplir los objetivos climáticos. La combinación de ventas de activos, alianzas y rentabilidad regulada de Iberdrola busca tranquilizar a los inversores, a la vez que se mantiene alineada con las estrategias de descarbonización.
Importancia mundial
Al basar su crecimiento a largo plazo en las redes, Iberdrola señala dónde podría desarrollarse la siguiente fase de la transición energética: en la infraestructura que posibilita la energía renovable, más que en la generación misma. Para los gobiernos, el plan de la compañía subraya la urgencia de una mayor claridad regulatoria a la hora de aprobar la expansión de la red. Para los inversores, ofrece un caso práctico de reducción de riesgos mediante activos regulados sin abandonar las ambiciones de descarbonización.
Si tiene éxito, la apuesta de 110 millones de euros de Iberdrola podría transformar el panorama mundial de los servicios públicos para 2031, vinculando la estrategia corporativa, la política climática y los mercados financieros en un modelo centrado en la red para la transición energética.







