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Nestlé, PepsiCo y Unilever apoyan la Agenda de Plásticos 2030 de la Fundación Ellen MacArthur.

Nestlé, PepsiCo y Unilever apoyan la Agenda de Plásticos 2030 de la Fundación Ellen MacArthur.

Nestlé, PepsiCo y Unilever apoyan la Agenda de Plásticos 2030 de la Fundación Ellen MacArthur.


• Las principales marcas mundiales, que representan el 20% del mercado de envases de plástico, reafirman su compromiso con la circularidad.
• La agenda aboga por la promoción conjunta, la colaboración y la armonización de políticas para ampliar la reutilización y reducir los residuos.
• La Fundación insta a los gobiernos a acelerar la armonización de la normativa y la ampliación de los marcos de responsabilidad del productor.

Impulso global para transformar los plásticos para 2030

Algunas de las marcas de consumo más grandes del mundo, como Nestlé, PepsiCo, Unilever y TOMRA, han respaldado a la Fundación Ellen MacArthur. Agenda de plásticos para las empresas 2030, una hoja de ruta quinquenal para acelerar la transición hacia una economía circular y frenar los residuos plásticos a gran escala.

El plan establece tres palancas estratégicas —la defensa colectiva de políticas ambiciosas, la innovación y las estructuras de costos compartidas, y la transformación a nivel empresarial— para impulsar un progreso coordinado en todas las cadenas de valor del embalaje.

Respaldada por empresas que representan una quinta parte del mercado mundial de envases de plástico, la iniciativa busca ir más allá de los esfuerzos voluntarios integrando la circularidad en el diseño de políticas y prioridades de inversión. Esto ocurre mientras continúan las negociaciones sobre un tratado de las Naciones Unidas para poner fin a la contaminación por plásticos, donde se intensifican las demandas de normas globales vinculantes.

Defensa colectiva y cambio sistémico

La Agenda 2030 insta a las empresas a colaborar con los gobiernos para desarrollar marcos armonizados y vinculantes que apoyen la prevención de residuos, los modelos de reutilización y recarga, la responsabilidad ampliada del productor (RAP) y los sistemas de depósito y devolución (SDD). Estos se consideran mecanismos esenciales para reducir el plástico de un solo uso y construir infraestructuras para un reciclaje de alta calidad.

"Muchos líderes empresariales me preguntan qué sigue. Mi respuesta es simple: no esperen.," dijo Rob Opsomer, Director Ejecutivo de Plásticos y Finanzas de la Fundación Ellen MacArthur. "Las empresas que actúen ahora pueden ayudar a definir políticas eficaces y convertir las soluciones circulares en la nueva normalidad.”

EMF sostiene que, al alinear los marcos regulatorios con las iniciativas corporativas, las empresas pueden reducir los costos de transición, ampliar los sistemas de reutilización probados y acelerar la innovación.

Una década de progreso y persistentes brechas

Desde el lanzamiento del Compromiso Mundial En colaboración con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente en 2018, la Fundación Ellen MacArthur ha rastreado cambios cuantificables en la forma en que las empresas utilizan y diseñan los envases de plástico.

Los países signatarios han evitado colectivamente el uso de 14 millones de toneladas de plásticos vírgenes —el equivalente a 1.8 billones de bolsas de plástico— y han triplicado el uso de materiales reciclados. Se han eliminado miles de millones de artículos problemáticos o no reciclables. Sin embargo, a pesar de estos avances, la Fundación para la Eficiencia Energética (EMF) estima que el 80 % del mercado mundial de envases sigue estando al margen de estas iniciativas, lo que pone de manifiesto la necesidad de una mayor adopción y una regulación más estricta.

Incluso entre las marcas comprometidas, persisten barreras estructurales. Ampliar los sistemas de reutilización, abordar el problema de los residuos de envases flexibles y desarrollar una infraestructura eficiente de recogida y reciclaje requieren inversión conjunta público-privada y coordinación normativa.

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Compromisos corporativos e implicaciones para el mercado

La primera tanda de empresas que han reafirmado su adhesión incluye a Amcor, Borealis, Colgate-Palmolive, Danone, L'Oréal, Nestlé, SC Johnson, PepsiCo, TOMRA y Unilever. Más de 700 empresas participan a través de pactos regionales sobre plásticos, mientras que otras 300 apoyan la Coalición Empresarial para un Tratado Mundial sobre Plásticos, que aboga por medidas internacionales vinculantes.

Antonia Wanner, Directora de Sostenibilidad de Nestlé, dijo la empresa “continuará contribuyendo a la visión común de una economía circular para el embalaje,“Añadió que los esfuerzos colectivos con la Fundación y los socios de la cadena de valor son esenciales para superar las barreras sistémicas.”

Antonia Wanner, Directora de Sostenibilidad de Nestlé

Para transformadores, marcas y minoristas, la iniciativa implica mayores expectativas en cuanto al diseño para la circularidad, la transparencia en la información y la adquisición de materiales reciclados. Para recicladores y gestores de residuos, supone una creciente demanda de materias primas secundarias de calidad y una logística más amplia para la devolución y reutilización de materiales.

Política, finanzas y relevancia ESG

Desde una perspectiva ESG, la Agenda de plásticos para 2030 Proporciona un marco estructurado para inversores y reguladores que buscan planes de transición creíbles a nivel sistémico. Vincula la reducción de riesgos materiales —como la exposición al incumplimiento y la dependencia de recursos— con reformas de gobernanza y resultados ambientales mensurables.

A medida que los gobiernos avanzan hacia objetivos jurídicamente vinculantes en el marco del próximo tratado de la ONU sobre plásticos, la armonización entre la defensa de las empresas y la regulación podría marcar la pauta de la política de economía circular en la próxima década.

Perspectiva global

Dado que más del 80 % del mercado aún no ha actuado, la agenda de la Fundación Ellen MacArthur insta a los sectores rezagados a unirse a los pioneros en la redefinición de los sistemas de envasado. El llamamiento no se limita a productos más limpios, sino que busca un cambio sistémico coordinado que vincule el diseño, las políticas y las finanzas.

Si se implementa de manera efectiva, el marco para 2030 podría transformar el panorama mundial del plástico, pasando de esfuerzos de reciclaje fragmentados a un modelo unificado de responsabilidad, en el que la circularidad esté integrada tanto en la gobernanza corporativa como en el comercio internacional.

En un panorama cada vez más marcado por el escrutinio de los criterios ESG y el activismo de los inversores, el impulso que desempeñe la agenda de la Fundación podría determinar si la reducción del plástico sigue siendo una aspiración voluntaria o se convierte en una norma mundial regulada.

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