Schneider Electric respalda el impulso de Brasil hacia la descarbonización industrial en la COP30
• Una nueva investigación de Schneider Electric y el Ministerio de Industria de Brasil describe vías para reducir las emisiones industriales hasta en un 60 por ciento para 2050 en un escenario de alta ambición.
• La empresa prevé la creación de hasta 760,000 puestos de trabajo en bioenergía para 2030, lo que requerirá la reconversión profesional de 450,000 personas en automatización, electrificación y trazabilidad del carbono.
• La presidencia brasileña de la COP30 posiciona al país como un caso de prueba sobre cómo las economías emergentes pueden alinear la política industrial, la gobernanza climática y el crecimiento económico.
La descarbonización se une a la ambición industrial
Mientras la atención mundial se centra en la COP30, Schneider Electric sitúa la descarbonización industrial en el centro del debate climático de Brasil. La empresa francesa de energía y automatización, junto con el Ministerio de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios de Brasil, publicó un nuevo estudio que plantea dos posibles escenarios industriales hasta 2050. Uno de ellos prevé que Brasil reduzca las emisiones industriales en más de la mitad mediante una rápida electrificación, mayor eficiencia y digitalización, al tiempo que mantiene el crecimiento económico.
En el escenario más ambicioso, la participación de la electricidad en el consumo final de energía aumentaría del 18 % actual a casi el 60 % a mediados de siglo, mientras que el uso de combustibles fósiles se reduciría a tan solo el 16 %. Industrias como la siderúrgica, la cementera y la química integrarían tecnologías bajas en carbono y automatización para incrementar la producción a la vez que disminuyen las emisiones. Para las empresas y los inversores, el informe replantea la descarbonización no como un coste de cumplimiento, sino como un motor de competitividad dentro de la política industrial brasileña en constante evolución.
Gobernanza, política e infraestructura
El análisis subraya que las ventajas naturales de Brasil —su matriz energética diversificada, sus recursos renovables y su potencial en hidrógeno verde— son necesarias, pero no suficientes. La capacidad del país para impulsar la electrificación, expandir la infraestructura de la red eléctrica e invertir en automatización digital determinará si logra aprovechar los beneficios de una transición industrial verde.
La gobernanza y la armonización regulatoria emergen como temas centrales. Sin una inversión decisiva en infraestructura y una coordinación de políticas, el escenario alternativo muestra un estancamiento de las emisiones en torno a los niveles actuales, lo que retrasa tanto los beneficios climáticos como los económicos. Para los responsables políticos, el informe refuerza la idea de que la transformación industrial debe abordarse como una estrategia nacional que integre innovación, competitividad y responsabilidad ambiental.
Construyendo una fuerza laboral preparada para el futuro
Además de la tecnología, el nuevo estudio de Schneider Electric con la consultora Systemiq destaca la dimensión humana de la transición. Proyecta la creación de hasta 760,000 nuevos empleos en el sector de la bioenergía en Brasil para 2030, respaldada por la necesidad de recapacitar a unos 450,000 profesionales en automatización, electrificación y gestión del carbono.
El informe propone un plan de acción en tres fases —formación técnica, integración de datos del mercado laboral entre empresas y gobierno, y reforma del sistema educativo— para garantizar que los trabajadores estén preparados para una economía digital y baja en carbono. Para los directivos de las empresas, la implicación es clara: el desarrollo de la fuerza laboral ya no es un aspecto secundario de la estrategia de sostenibilidad, sino fundamental para la resiliencia operativa.
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Participación del sector privado en la COP30
En la Zona Azul de la COP30 en Belém, el equipo directivo de Schneider Electric participa en una serie de paneles centrados en la energía limpia, la descarbonización productiva y las competencias verdes. Los debates analizarán el papel del sector privado en la implementación de los compromisos climáticos, el auge de los centros de datos sostenibles y la importancia de la electrificación industrial en los mercados emergentes.
Ejecutivos como Esther Finidori, directora de sostenibilidad de la compañía, y Rafael Segrera, presidente para Sudamérica, abogan por lo que describen como una transición “justa e inclusiva”, que acelere el despliegue de tecnología al tiempo que amplía el acceso a la educación, el empleo y las oportunidades en todas las regiones de Brasil.
Implicaciones globales para los inversores y la estrategia ESG
Para los inversores y los altos directivos, el modelo emergente de Brasil muestra cómo la descarbonización industrial puede alinearse con las prioridades de desarrollo. El enfoque en la transformación impulsada por la demanda —cómo las industrias consumen y gestionan la energía— proporciona un marco replicable para otras economías emergentes que buscan crecer sin expandirse con las emisiones de carbono.
A medida que el Sur Global asume un papel más activo en la configuración de la agenda climática, el ejemplo de Brasil podría redefinir las expectativas en materia de gobernanza, asignación de capital y colaboración entre los sectores público y privado. La conclusión del mensaje de Schneider Electric en la COP30 es clara: la próxima ola de progreso industrial dependerá menos de los recursos y más de la rapidez con que las naciones desarrollen los sistemas, las habilidades y las estructuras necesarias para una economía sostenible.







